La Habana, 11 de agosto de 2026. – A cien años de su nacimiento, Fidel Castro es recordado en Cuba desde la resistencia y la defensa de la soberanía, principios que marcaron su trayectoria política. Ese espíritu estuvo presente durante la ponencia «Fidel y Chávez en la construcción de la unidad latinoamericana», ofrecida por Blanca Eekhout, diputada y presidenta del Instituto Simón Bolívar para la paz y la soberanía de los pueblos.
La dirigente venezolana resumió el significado de la jornada con una frase que vinculó directamente el homenaje al líder histórico de la Revolución Cubana con la resistencia de la isla: «Estar hoy en la Cuba que resiste y que sigue siendo un faro de dignidad es, en sí mismo, un homenaje a Fidel».
Eekhout destacó que los vínculos entre Fidel Castro y Hugo Chávez comenzaron a construirse incluso antes de que ambos asumieran la conducción política de Cuba y Venezuela. Uno de los episodios centrales fue la primera visita de Chávez a La Habana, en 1994. En aquel encuentro, el comandante venezolano le manifestó a Fidel: «Es la primera vez que vengo a Cuba, pero en sueño he venido muchas veces». Aquella expresión reflejaba un sueño de la juventud latinoamericana que, en medio del avance del neoliberalismo, buscaban alternativas políticas y sociales para sus pueblos.
La exposición estableció además un puente histórico con José Martí y Simón Bolívar. La diputada recordó la visita de Martí a Caracas en 1881 y su encuentro con la estatua de Bolívar, ante la cual pronunció: «Venezuela tiene en mí un hijo. Dígame en qué servirla». Ese sentimiento de hermandad con Venezuela, señaló, también estuvo presente en Fidel. En enero de 1959, pocos días después del triunfo revolucionario en Cuba, Fidel llegó a Caracas y reivindicó ante los venezolanos su condición de hijo de Bolívar y su papel en la construcción de la unidad latinoamericana.
La ponencia subrayó que aquella visión compartida entre Cuba y Venezuela contribuyó a modificar el escenario político de América Latina. Durante años, Cuba permaneció excluida de las cumbres presidenciales del continente, mientras mantenía su resistencia y estrechaba vínculos con los movimientos populares. La llegada de Chávez a la cumbre de Quebec, en 2001, marcó un momento decisivo. Allí afirmó: «Venezuela tiene reservas. Los pueblos no han sido escuchados».
El avance político y la convergencia entre distintos gobiernos latinoamericanos desembocaron pocos años después en el rechazo al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) durante la Cumbre de las Américas de Mar del Plata. En menos de cinco años, el proceso ya no involucraba únicamente a Fidel y Chávez. También participaron Lula da Silva, Tabaré Vázquez, Néstor Kirchner, Evo Morales y Rafael Correa, representantes de una etapa política en la que la integración regional comenzó a ser planteada como una herramienta indispensable para defender a los pueblos latinoamericanos.
En la parte final de su intervención, Eekhout recurrió a la cita de Simón Bolívar que sintetiza la concepción histórica de Fidel y Chávez: «La historia es un inmenso vientre lleno más que de sucesos pasados, de futuro». Martí fue para Fidel una referencia ideológica permanente, para Chávez, Bolívar. Ambos compartieron la convicción que, la unidad latinoamericana no es un proyecto terminado, sino una batalla que se libra todos los días.
A cien años del nacimiento de Fidel Castro, el homenaje, desde esta visión, trasciende los documentos históricos y los monumentos. Se expresa en la solidaridad entre los pueblos, en la cooperación y en los vínculos de fraternidad que continúan uniendo a Cuba, Venezuela y a toda Nuestra América.
Periodista: Tatiana González


