Venezuela reafirma compromiso de lucha por la paz con dignidad en Asamblea de los Pueblos

Durante la instalación de la Asamblea de los Pueblos por la Paz y la Soberanía de Nuestra América, el ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Yván Gil, definió este encuentro como una plataforma para “construir una estructura que pueda movilizarse a nivel mundial”, un brazo organizativo para dar “respuesta soberana, independiente y popular” a las amenazas contra las naciones.

Desde el Salón Venezuela del Círculo Militar en Caracas, que reunió hasta este miércoles a más de 50 delegaciones de más de 50 países, resaltó la importancia de la movilización mundial frente a las amenazas del imperialismo y, en consecuencia, reafirmó la doctrina bolivariana como respuesta a la doctrina Monroe que quiere revivir Estados Unidos (EEUU).

“En el mundo hay un pueblo indómito que se niega a ser dominado y que avanza con paso firme. Nuestra respuesta ante la agresión debe ser la ofensiva revolucionaria, la construcción de movimiento y de acciones concretas”, declaró, dirigiendo su mensaje no solo contra el imperialismo, sino también contra sus aliados y operadores históricos.

“Son las mismas familias, los mismos apellidos que hace 200 años estuvieron en contra de la independencia de nuestros pueblos, conquistada por Bolívar, San Martín y Morazán, y que hoy pretenden que nos rindamos de rodillas”, rememoró.

Bajo la misma narrativa, el presidente de la Asamblea Nacional, diputado Jorge Rodríguez, hizo un vehemente llamado a la unidad global por una paz con dignidad, al tiempo que envió un firme mensaje de defensa de la soberanía nacional ante las amenazas de agresión.

«Es importante que todos pudiéramos unirnos en esta cruzada por la paz de Venezuela», precisó Rodríguez, para inmediatamente sentenciar el carácter de este anhelado objetivo: «pero no cualquier paz, no la paz de los arrodillados, no la paz de los sumisos, no la paz de los esclavos. Esa paz no la queremos. Nosotros amamos la paz, pero la paz de las mujeres y los hombres libres, la paz de los pueblos soberanos».

El líder parlamentario dejó claro que la nación sudamericana no ha provocado la hostilidad que enfrenta. «Nosotros no pedimos esa agresión, no pedimos que la calumnia y la mentira asediaran a Venezuela ¡Somos gente de paz!».

En un pasaje de contundente firmeza, estableció el límite inquebrantable ante cualquier intento de vulnerar la integridad nacional: «Pero tengan la certeza de que, llegado el caso de que una agresión pretenda entrar a territorio sagrado de la República Bolivariana de Venezuela, o a nuestros cielos sagrados, o a nuestros mares y ríos sagrados, tengan la absoluta certeza de que vamos a luchar y que no tenemos otra cosa que dar, aunque sea nuestra propia vida, para defender el sagrado territorio de Venezuela».

Sus palabras, pronunciadas ante cientos de delegados internacionales y autoridades nacionales, resonaron como una declaración de principios que combinó el llamado urgente a la diplomacia y la convivencia pacífica, con la disposición inquebrantable a la legítima defensa.

 
 

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